ABRUMADOR VOTO A FAVOR DE LA ADOPCIÓN DE LA CONVENCIÓN DE LA UNESCO PARA LA DIVERSIDAD CULTURAL
Octubre 21, 2005 —PARIS: las Coaliciones por la Diversidad Cultural compuestas por autores, artistas y profesionales de la cultura de 31 países celebraron hoy el contundente voto de mayoría con que los países miembros de la UNESCO adoptaron la Convención Internacional por la Diversidad Cultural, calificando la ocasión de “hito histórico en la lucha por el derecho de los países a tener políticas culturales propias”. Al mismo tiempo, instaron a los países que promovieron el acuerdo a dar inicio inmediato a una campaña orientada a lograr su pronta ratificación y entrada en vigor.
El instrumento –denominado “Convención para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales”– fue aprobado por una mayoría de 148 votos a favor, 2 votos en contra y 4 abstenciones durante la plenaria de clausura de la 33ª Conferencia General de la UNESCO.
Votaron en contra únicamente Estados Unidos e Israel. Australia, Honduras, Liberia y Nicaragua se abstuvieron.
Las 31 Coaliciones por la Diversidad Cultural –integradas por escritores, compositores, directores, artistas esscénicos, visuales y audiovisuales así como por editoriales, productoras y distribuidoras independientes de cine, música y televisión- elogiaron el papel jugado por los países promotores de la idea que ha permitido alcanzar una convención que:
Consagra en el derecho internacional el carácter distintivo de los bienes y servicios culturales en tanto que medios de transmisión de valores, identidades y significados;
Reafirma con claridad el derecho de los países a darse políticas culturales que garanticen la diversidad de las expresiones culturales a nivel nacional;
Integra disposiciones que comprometen a los países desarrollados a prestar apoyo a los países en vías de desarrollo que deseen fortalecer industrias culturales emergentes;
Reivindica el principio de la no subordinación; es decir, que la Convención tenga en el derecho internacional un rango igual al de otros instrumentos internacionales, en especial los tratados de comercio.
Compromete a los países a tomar en consideración lo dispuesto en la convención no sólo al suscribir acuerdos internacionales, sino también en la aplicación e interpretación de los instrumentos de los cuales sean signatarios; e
Incorpora un mecanismo básico de solución de controversias, abriendo así las puertas a que a partir de ahora se empiece a reunir un conjunto de resoluciones sobre política cultural que permita influir sobre el tratamiento que se da al tema en los acuerdos comerciales.
El abrumador voto a favor de la adopción demuestra que el derecho a las políticas culturales (contenidos nacionales mínimos, subsidios, franquicias tributarias, normas sobre propiedad extranjera, etc.) ha sido estimado prioritario por países del mundo entero. El motivo es claro: con muy pocas excepciones, los países requieren de políticas que permitan cautelar que la ciudadanía no pierda el acceso a su propia cultura. Un nivel adecuado de producción cultural nacional es requisito fundamental para que el intercambio de bienes y servicios culturales entre países sea un proceso equilibrado.
En un momento en que las negociaciones comerciales someten a los países a fuertes presiones para renunciar a sus políticas culturales, adoptar la Convención de la UNESCO a la brevedad posible se hacía indispensable.
Asimismo, las coaliciones destacaron el papel de los países miembros de la UNESCO, de su Secretariado y del Director General Koïchiro Matsuura en la elaboración del instrumento, y comprometieron el respaldo de las organizaciones de profesionales de la cultura de todo el mundo en el esfuerzo por lograr que la Convención se convierta en un auténtico pilar del ordenamiento jurídico internacional.
El desafío que viene: La ratificación
Junto con destacar el gran avance logrado con esta votación, las coaliciones hicieron hincapié en que la tarea no ha concluido sino que entra a una nueva etapa: la ratificación.
Para que la convención entre en vigor, debe ser ratificada por un mínimo de 30 países. Para que además adquiera la gravitación jurídica y política que merece, se necesita un número aún mayor.
Alcanzar el pleno potencial del nuevo instrumento requerirá que en los próximos dos a tres años éste sea ratificado por unos 50 a 60 países de todo el orbe: África, Asia/Oceanía, las Américas y Europa.
Las coaliciones, que durante seis años han venido trabajando arduamente para generar un apoyo internacional amplio a la idea de adoptar una Convención Internacional por la Diversidad Cultural, exhortaron a los países que apoyaron la idea hasta su adopción a abocarse de inmediato a una campaña concertada en pro de su ratificación. En su llamado destacaron que ello se advierte claramente indispensable en vista de la fuerte oposición manifestada por Estados Unidos durante todo el proceso; postura que hoy sin duda se canalizará a través de fuertes presiones a los demás países para que se resten a la ratificación.
Las coaliciones se comprometieron a instar a los gobiernos de sus respectivos países a ratificar de forma urgente la convención y a seguir movilizados en la construcción de un respaldo internacional amplio hacia el derecho soberano de todos los países de tener sus propias políticas culturales.
Octubre 21, 2005 —PARIS: las Coaliciones por la Diversidad Cultural compuestas por autores, artistas y profesionales de la cultura de 31 países celebraron hoy el contundente voto de mayoría con que los países miembros de la UNESCO adoptaron la Convención Internacional por la Diversidad Cultural, calificando la ocasión de “hito histórico en la lucha por el derecho de los países a tener políticas culturales propias”. Al mismo tiempo, instaron a los países que promovieron el acuerdo a dar inicio inmediato a una campaña orientada a lograr su pronta ratificación y entrada en vigor.
El instrumento –denominado “Convención para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales”– fue aprobado por una mayoría de 148 votos a favor, 2 votos en contra y 4 abstenciones durante la plenaria de clausura de la 33ª Conferencia General de la UNESCO.
Votaron en contra únicamente Estados Unidos e Israel. Australia, Honduras, Liberia y Nicaragua se abstuvieron.
Las 31 Coaliciones por la Diversidad Cultural –integradas por escritores, compositores, directores, artistas esscénicos, visuales y audiovisuales así como por editoriales, productoras y distribuidoras independientes de cine, música y televisión- elogiaron el papel jugado por los países promotores de la idea que ha permitido alcanzar una convención que:
Consagra en el derecho internacional el carácter distintivo de los bienes y servicios culturales en tanto que medios de transmisión de valores, identidades y significados;
Reafirma con claridad el derecho de los países a darse políticas culturales que garanticen la diversidad de las expresiones culturales a nivel nacional;
Integra disposiciones que comprometen a los países desarrollados a prestar apoyo a los países en vías de desarrollo que deseen fortalecer industrias culturales emergentes;
Reivindica el principio de la no subordinación; es decir, que la Convención tenga en el derecho internacional un rango igual al de otros instrumentos internacionales, en especial los tratados de comercio.
Compromete a los países a tomar en consideración lo dispuesto en la convención no sólo al suscribir acuerdos internacionales, sino también en la aplicación e interpretación de los instrumentos de los cuales sean signatarios; e
Incorpora un mecanismo básico de solución de controversias, abriendo así las puertas a que a partir de ahora se empiece a reunir un conjunto de resoluciones sobre política cultural que permita influir sobre el tratamiento que se da al tema en los acuerdos comerciales.
El abrumador voto a favor de la adopción demuestra que el derecho a las políticas culturales (contenidos nacionales mínimos, subsidios, franquicias tributarias, normas sobre propiedad extranjera, etc.) ha sido estimado prioritario por países del mundo entero. El motivo es claro: con muy pocas excepciones, los países requieren de políticas que permitan cautelar que la ciudadanía no pierda el acceso a su propia cultura. Un nivel adecuado de producción cultural nacional es requisito fundamental para que el intercambio de bienes y servicios culturales entre países sea un proceso equilibrado.
En un momento en que las negociaciones comerciales someten a los países a fuertes presiones para renunciar a sus políticas culturales, adoptar la Convención de la UNESCO a la brevedad posible se hacía indispensable.
Asimismo, las coaliciones destacaron el papel de los países miembros de la UNESCO, de su Secretariado y del Director General Koïchiro Matsuura en la elaboración del instrumento, y comprometieron el respaldo de las organizaciones de profesionales de la cultura de todo el mundo en el esfuerzo por lograr que la Convención se convierta en un auténtico pilar del ordenamiento jurídico internacional.
El desafío que viene: La ratificación
Junto con destacar el gran avance logrado con esta votación, las coaliciones hicieron hincapié en que la tarea no ha concluido sino que entra a una nueva etapa: la ratificación.
Para que la convención entre en vigor, debe ser ratificada por un mínimo de 30 países. Para que además adquiera la gravitación jurídica y política que merece, se necesita un número aún mayor.
Alcanzar el pleno potencial del nuevo instrumento requerirá que en los próximos dos a tres años éste sea ratificado por unos 50 a 60 países de todo el orbe: África, Asia/Oceanía, las Américas y Europa.
Las coaliciones, que durante seis años han venido trabajando arduamente para generar un apoyo internacional amplio a la idea de adoptar una Convención Internacional por la Diversidad Cultural, exhortaron a los países que apoyaron la idea hasta su adopción a abocarse de inmediato a una campaña concertada en pro de su ratificación. En su llamado destacaron que ello se advierte claramente indispensable en vista de la fuerte oposición manifestada por Estados Unidos durante todo el proceso; postura que hoy sin duda se canalizará a través de fuertes presiones a los demás países para que se resten a la ratificación.
Las coaliciones se comprometieron a instar a los gobiernos de sus respectivos países a ratificar de forma urgente la convención y a seguir movilizados en la construcción de un respaldo internacional amplio hacia el derecho soberano de todos los países de tener sus propias políticas culturales.
