viernes, octubre 27, 2006

ECUADOR SE ADHIERE A LA CONVENCIÓN SOBRE LA PROTECCIÓN Y PROMOCIÓN DE LA DIVERSIDAD DE LAS EXPRESIONES CULTURALES

  • "Presidencia de la República"

  • El Jefe de Estado, Doctor Alfredo Palacio, firmó el martes 17 de octubre, el Decreto Ejecutivo N. 1963, mediante el cual adhiere al Gobierno del Ecuador a la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, aprobada el 20 de octubre de 2005, durante la 33ª Reunión de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, celebrada en Paris del 3 al 21 de octubre de 2005.

    El Doctor Palacio dispone que se proceda a depositar el Instrumento de Adhesión ante el Director General de la UNESCO, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 26 (2) de la citada Convención.

    El Objetivo de la Convención fue crear un entorno que permita a todas las expresiones culturales manifestarse en su rica diversidad creativa, renovarse mediante intercambios y cooperaciones beneficiando a toda la humanidad.

    La Convención a lo largo de este año ha generado cooperación cultural internacional, brindando atención particularmente a los países en vías de desarrollo y ha reafirmado los vínculos que enlazan cultura y desarrollo al servicio de la compresión mutua y del diálogo entre los pueblos.

    A saber, Ecuador es el cuarto país en América Latina (luego de México, Bolivia y Perú) que ha logrado la adhesión a la Convención.

    martes, mayo 23, 2006

    III TALLER NACIONAL DE INDUSTRIAS CULTURALES DEL ECUADOR

    Miércoles 31 de mayo y jueves 1 de junio del 2006

    Salón de uso múltiple, Edf. Manuela Sáenz. Universidad Andina Simón Bolívar


    El Comité de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural y la Universidad Andina Simón Bolívar convocan al III Taller Nacional de Industrias Culturales del Ecuador, los días miércoles 31 de mayo y jueves 1 de junio, en el salón de uso múltiple del edificio Manuela Sáenz, de la Universidad Andina Simón Bolívar, de Quito. El Taller estará dedicado a discutir las consecuencias del libre mercado en las expresiones culturales locales, a partir de las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, y de los tratados bilatelares, como los acordados entre los EE.UU. y los países andinos.

    En el evento también estará presente Robert Pilon, miembro Comité de Enlace Internacional de Coaliciones para la Diversidad Cultural, y vicepresidente de la Coalición para la Diversidad Cultural de Canadá. Pilon explicará los contenidos de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO y tomará contacto con congresistas de todo el continente, reunidos en Quito por la Conferencia de Parlamentarios de América, para urgirles a suscribir internamente la Convención UNESCO en cada uno de sus países.

    La Convención UNESCO y su urgente ratificación


    Durante la 33ª Conferencia General de la UNESCO, realizada en octubre de 2005, la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales fue aprobada de manera abrumadora por una mayoría de 148 países. Los dos países que votaron en contra fueron los Estados Unidos e Israel.

    La Convención UNESCO es el primer de instrumento del derecho internacional que reconoce la extraordinaria naturaleza de los bienes y servicios culturales, al diferenciarlos del universo comercial de las mercancías. La Convención también consolida el papel fundamental que las expresiones culturales locales tienen en la construcción de la ciudadanía y de la libertad de expresión. La convención busca consolidar la figura de la «excepción cultural», dejando fuera a los bienes y servicios culturales de cualquier acuerdo, multilateral o bilateral, en material de libre comercio.

    El área tiene una enorme importancia comercial ya que las industrias culturales son uno de los sectores con mayores beneficios en tiempos de globalización. La industria del entretenimiento es para la economía estadounidense su mayor exportación, su mayor empleador y el sector con mayor peso en el PIB (6,9 % en el 2001)1, aún por encima de otros sectores como el automotriz.

    Sin ir tan lejos, datos de la consultora Infomedia, confirman que en Ecuador la inversión bruta en publicidad para medios de comunicación se calcula que cerró con 650 millones de dólares en el año 2005. Esta cifra comparada con la de 2003 arroja un crecimiento del 361%2.

    La excepción cultural en los tratados de libre comercio de América Latina
    En los pocos casos donde no ha existido ningún tipo de «excepción cultural», como en la firma del TLCAN entre Estados Unidos y México, los resultados son preocupantes. México estrenaba 120 largometrajes por año antes de firmar el acuerdo en 1994. Diez años después, su producción cinematográfica cayó a 9 estrenos por año. Las ventas acumuladas de su industria disquera cayeron un 45%. El valor de la producción editorial pasó de 105 millones de dólares en 1994 a 40 millones en 20003.

    La presencia de las Coaliciones Culturales para la Diversidad Cultural de Colombia, Ecuador y Perú ha sido fundamental para incluir una «excepción cultural» en la negociación de los Tratados de Libre Comercio entre los Estados Unidos y los países andinos. Como resultado, los Estados Unidos aceptaron la posibilidad de crear de un fondo parafiscal que fomente el desarrollo de las expresiones culturales de los países andinos. De la misma manera, el texto de la mesa de servicios transfronterizos del TLC entre Estados Unidos y Ecuador, incluye una cuota de pantalla para producciones nacionales, del 10% en salas de cine ecuatorianas. Los Estados Unidos también aceptaron una cuota de pantalla en televisión, en la que “hasta el 10%, en promedio, del total de películas anualmente exhibidas en televisión abierta, deben ser producidas en Ecuador.”4 Otras expresiones culturales ecuatorianas contempladas dentro de esta «excepción cultural» son las artesanías, el libro, la producción discográfica, el diseño de joyas y las expresiones tradicionales.

    INSCRIPCIONES
    coalicioncultura@yahoo.com

    CONTACTOS
    Pablo Mogrovejo: 09-959-3317

    Irene Torres: 09-903-4201

    International Property Alliance, Executive Summary (Estados Unidos). http://www.iipa.com/pdf/2002_SIWEK_EXEC.pdf

    2 Diario El Comercio, Quito. 30 de diciembre de 2005.

    3 "México en la cultura: "A diez años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte" (2004). http://www.perufrentealtlc.com/diversidadcultural?q=node/97

    4 Tratado de Libre Comercio EE.UU.-Ecuador, Capítulo de Servicios Transfronterizos, Anexo II, entrada 14, marzo 31, 2006. Washington D.C.

    viernes, enero 06, 2006

    EL MITO DE LA IDENTIDAD

    "Se trata, ni más ni menos, del hecho de que los símbolos tienen la posibilidad de agrupar a la gente. Eso significa que en la esfera de la cultura, al contrario de lo que mucha gente cree o quiere imaginar, se ordena el mundo". Renato Ortiz.

    El brasileño Renato Ortiz, doctor en sociología y antropología por la «école de Hautes études en Sciences Sociales» y docente e investigador de la Universidad de Campinas es el autor del libro Lo próximo y lo distante (Interzona), uno de los trabajos más estimulantes de las ciencias sociales latinoamericanas de los últimos años.

    Ortiz sostiene que en su libro se ha propuesto revisar y deconstruir muchos de los mitos más comunes sobre Japón y los japoneses: la naturalización de su imagen de nación pragmática, ecléctica, intuitiva y silenciosa, que a menudo, sostiene Ortiz, los propios escritores japoneses alimentan. O la interpretación ingenua que cree percibir en el zen y las luchas marciales el fundamento del capitalismo japonés. O la idea de que es un pueblo "esencialmente" trabajador y sumiso.

    También autor de Otro territorio, Ortiz profundiza en la descripción de un proceso que él mismo viene observando desde hace más de una década, y sobre el cual llamó la atención muy tempranamente: la creación de sentidos, objetos y prácticas que ya no son propias de uno u otro país, sino que constituyen una cultura que él denominó "internacional popular". Para decirlo con las palabras que usó Ortiz durante su conversación con Cultura: "Pókemon no es japonés. Como tampoco McDonald's es estadounidense: si bien necesariamente tiene elementos propios de la escena japonesa o norteamericana, ya son elementos de la cultura internacional popular planetaria, que tienen su origen en una región geográfica específica porque tienen que ser producidos en algún lugar, pero nada más".

    La entrevista completa a Renato Ortiz, realizada por el diario argentino Clarín está disponible en
  • "Acuarelas sobre un cristal líquido"


  • —Usted desmonta muchos de los mitos habituales respecto del Japón. ¿Qué buscaba demostrar?

    —Primero, desencializar las identidades. Y es curioso que, en ese sentido, me reencontré con los mitos que ya había analizado en Brasil: los mitos de identidad nacional, que no son tan diversos de los de toda América latina. La idea de copia de la mentalidad extranjera, la oposición entre extranjero y autóctono. Sería interesante comparar estos procesos de invención de lo nacional, en Japón y América latina, porque hay asombrosas similitudes. Por ejemplo, la matrices explicativas son casi las mismas: la geografía, las etnias, las razas. También ambos ponen énfasis en pensar la cuestión nacional. La gran diferencia en el caso japonés es que integra un elemento nuevo: la oposición oriente-occidente.

    —¿Cuál sería el rasgo distintivo del Japón en tanto nación, según ese mito construido? Así como América latina debió distanciarse de (y al mismo tiempo, reflejarse en) España o Portugal, Japón ha tenido una relación de mucha ambivalencia con China...

    —La situación de Japón hasta la revolución Meiji era de una dualidad muy fuerte en relación a China. Pero la revolución produce una ruptura fuerte, porque China no se moderniza, pero Japón sí. A partir de ahí, la tensión con respecto a China es sustituida por, entre comillas, "occidente", los países industrializados. Desde ese momento, los japoneses enfatizan la idea de Japón como una especie de país mediador entre occidente y oriente, capaz de garantizar toda la tradición —lo que por supuesto no es verdad— y al mismo tiempo construir una modernidad.

    —¿Qué lugar ocupa lo espacial en su análisis? ¿Cómo se reespacializa la cultura en la modernidad-mundo, la modernidad de escala mundial?

    —En la modernidad-mundo, la cuestión de la espacialidad es clave. Porque, a través de los cambios en el concepto del espacio, es posible explicitar cambios que son mucho más amplios en las sociedades contemporáneas. La producción cultural actual ya no está más espacializada en un espacio físico determinado; por eso la noción de desterritorialización ganó mucha fuerza en los últimos años. Ahora bien: es importante insistir en que toda desterritorialización se hace en paralelo a una reterritorialización. Pero esta reterritorialización se realiza, digamos, en "una parte" de Nueva York, "una parte" de San Pablo, "una parte" de Brasil, "una parte" de Argentina. Y quiere decir que ahora tendremos que tratar la problemática cultural involucrando los niveles locales, nacionales y mundiales. Pero todos en el mismo flujo, no hay oposiciones fuertes entre lo local, lo nacional y lo global.

    —Japón entonces era una excusa, un ejemplo particular de un fenómeno que está sucediendo en todas partes.

    —«ésa es la idea del libro. Por eso es que fui, en cierta manera, a inventar un Japón. La mía es una construcción de un objeto sociológico que procura captar ciertas articulaciones de la realidad: el proceso de mundialización de la cultura. En ese sentido, Japón puede ser lo que es París para Walter Benjamin. Pero claro que no es sólo Japón. «ése es el problema. El flaneur de la modernidad mundo tiene que utilizar el avión, no puede caminar. Tiene que ir a Japón, venir a Buenos Aires, después va a San Pablo, después va a París, después va a Nueva York, después va a Londres o al D.F.

    —Entre los elementos que usted focaliza en la cultura japonesa sobresalen los conceptos de trabajo, ocio y consumo. ¿Por qué dice que es un elemento que atraviesa ocio y trabajo al mismo tiempo?

    —Hoy en día hay toda una discusión sobre la centralidad del trabajo, y yo no creo que el trabajo en la sociedad de la modernidad-mundo sea un objeto central. Tampoco el consumo. En reali dad, no creo que exista un elemento central que organice toda la existencia y a partir de cuya comprensión se pueda dar cuenta del movimiento general de la sociedad. El segundo punto es que, en el caso de Japón, el trabajo tiene un papel aglutinador fuerte en la tradición de la construcción de la modernidad. Tanto como parte del mito nacional, cuanto como agregador en el papel social. Pero esta relación armónica y protectora se rompe con el proceso de mundialización de la cultura y la globalización de la economía.

    —Cuando el consumo pasa a ser central.

    —Sí, el consumo es una fuerza muy grande de transformación del pasado, de este mundo del trabajo, y de reordenación del presente. Pero, ¿en qué sentido el consumo es distinto del ocio? El ocio se opone al trabajo. El consumo, en cambio, no es antitético al trabajo; el consumo tiene un poco de trabajo y un poco de ocio. Está ubicado en la infraestructura, para hablar en términos marxistas, y también en la superestructura. Tiene que ver con la esfera de la producción y con la esfera de lo simbólico. Ese elemento, digamos, de "civilización" es un elemento nuevo, en oposición a la modernidad del siglo XIX y parte del siglo XX. Hoy el consumo se transformó en una institución, una fuerza productiva y también una fuerza simbólica, de escala planetaria.

    —Dentro de la esfera del consumo un elemento central es el entretenimiento. Usted habla de "edutaining", y me hizo acordar al "info-tainment", es decir, a esos géneros que combinan el entretenimiento con la educación o la información.

    —Creo que, en el siglo XX, la categoría entretenimiento va tomando una dimensión que no tenía antes. Hoy, en la medida en que es una de las industrias más poderosas, el entretenimiento pasa a tener una importancia superlativa. Por importancia quiero decir que crea una escala de valores, crea jerarquías, crea poder y posiciones diferenciadas y derivadas del poder. Yo creo que no sería tan aberrante imaginar que el entretenimiento es hoy una suerte de categoría "civilizatoria"; no era así en el siglo XIX y no era así en buena parte del siglo XX.

    —Una política de administración de los cuerpos en la sociedad de masas: una biopolítica.

    —Sí, se puede pensar así. Pero también es más que esto. Por eso muchas veces yo hago una comparación con el mundo de la religión. Se trata, ni más ni menos, del hecho de que los símbolos tienen la posibilidad de agrupar a la gente. Eso significa que en la esfera de la cultura, al contrario de lo que mucha gente cree o quiere imaginar, se ordena el mundo.

    viernes, diciembre 30, 2005

    ENTREVISTA A NESTOR GARCIA CANCLINI
    “Hay muchas aduanas para los jóvenes de esta sociedad”
    El filósofo y antropólogo explica los alcances de Diferentes, desiguales y desconectados, un conjunto de ensayos que analiza el modo en el que las culturas juveniles constituyen sus diferencias.
    Por Silvina Friera, PAGINA 12.

    La entrevista completa la pueden encontrar en
  • “Hay muchas aduanas para los jóvenes de esta sociedad”


  • García Canclini analiza las relaciones entre los diferentes mercados cinematográficos. “Estados Unidos acentuó su intento de dominio absoluto de los mercados cinematográficos, buscando legitimarse con una legislación de libre comercio para que los bienes culturales circulen sin ninguna restricción y para que no haya diferencia entre la producción nacional y la importada”, señala.
    –¿Qué estrategias pueden adoptar los países latinoamericanos para contrarrestar la fuerza oligopólica del cine norteamericano?
    –El financiamiento estatal, como hacen los franceses, pero no es suficiente. Los estadounidenses tienen muy claro el papel decisivo de la distribución y la exhibición, por eso han comprado salas de cine y presionan para que pasen sus películas en paquetes, no sólo los grandes éxitos sino películas asociadas de pésima calidad. Hay varias posiciones en debate: si proteger a través de cuotas de pantalla en las salas o si tener circuitos de distribuidores y exhibidores nacionales que reciban exenciones fiscales, como de hecho ocurre en Estados Unidos, que exige que el cine en los países del Hemisferio Sur sea totalmente libre para sus películas y que no haya ningún tipo de protección. Uno de los puntos clave es la relación del cine con la educación. En muchísimas escuelas los medios están ausentes y crean un abismo entre la vida cotidiana de los estudiantes y su tarea escolar. Debiera ser tan importante que una escuela tenga una buena biblioteca como que tenga una buena videoteca. No existen una o dos recetas. Con este conjunto de acciones podríamos mejorar bastante la situación, pero hay que usar estrategias múltiples.
    –¿En qué momento América latina tomó conciencia de la importancia de sus producciones locales?
    –A partir de mediados de los años 90 comienza a desvanecerse la hegemonía excluyente del pensamiento único y nos damos cuenta de que el neoliberalismo no es la solución, que la apertura irrestricta del mercado de bienes materiales y simbólicos no es la forma en que los países se desarrollan, que las asimetrías y desigualdades se acentúan. Entonces, comienza a pensarse en la necesidad de proteger la producción endógena, en crear espacios locales y nacionales. En México, la Argentina y Brasil existen discrepancias entre el Ministerio de Economía, que sigue propiciando la apertura indiscriminada para todos los bienes, y los sectores culturales y educativos que defienden una diferenciación de los bienes culturales, la mal llamada “excepción cultural”, que en realidad debe ser vista como una defensa de la diversidad.
    –¿La industria del cine fue la que demostró que este problema no sólo es cultural sino político?
    –No sólo el cine sino todas las industrias culturales, incluso la industria editorial. Nos falta todavía un buen análisis multifactorial depor qué la Argentina y México perdieron el papel hegemónico que tuvieron entre los años 40 a los 70 en el mundo editorial. Conocemos algunas causas como la desestabilización, en el caso argentino; la pérdida de iniciativa económica, en otros países, y la expansión de la economía española, con bastante habilidad para apropiarse de otros mercados. Ahora, por el abaratamiento de los costos de producción, hay editoriales extranjeras que vienen a producir a la Argentina, pero esto puede expandirse mucho más con una buena política de promoción, una política económica y propiamente editorial, que a partir de investigaciones de los mercados literarios supiera dónde invertir. En general, los editores se mueven por intuiciones, pero las cámaras del Libro, los organismos corporativos y los ministerios de Cultura debieran tener estudios consistentes, como lo tiene el Ministerio de Cultura español, para poder desarrollar otro tipo de acciones respecto del mercado, pero también respecto de la legislación.

    sábado, diciembre 10, 2005

    MERCOSUR SE COMPROMETE A RATIFICAR LA CONVENCIÓN UNESCO

    Diciembre 9-Montevideo: Concluyó la XXIX Cumbre de Presidentes del MERCOSUR y de los Estados Asociados, con la presencia de los Presidentes de Brasil, Lula da Silva; de Argentina, Néstor Kirchner; de Chile, Ricardo Lagos, y de Venezuela, Hugo Chavez. La Cumbre concluyó con una declaración que apoya fuertemente la Convención UNESCO para la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales :

    “Se congratularon por la aprobación de la XXXIII Conferencia General de la UNESCO de la Convención para la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, comprometiéndose a impulsar su ratificación legislativa y a trabajar en forma conjunta para el logro de sus objetivos, sobre la base de que la cultura, por sus características especiales, no es una simple mercancía.”

    Los Estados que conforman el MERCOSUR son Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, que inició el proceso para convertirse en miembro parte en la Cumbre de Montevideo. Los Estados Asociados son Bolivia, Chile, Perú, Colombia y Ecuador.

    miércoles, noviembre 23, 2005

    Canadá: Rápida Ratificación en Vísperas de las Elecciones

    Noviembre 23,20005-MONTREAL:Veinticuatro horas después que su gobierno aprobó la Convención el 22 de noviembre, el Primer Ministro Paul Martin se reunió en Montreal con la Ministra del Patrimonio Cultural, Liza Frulla, para una ceremonia de firma que puso el toque final a los documentos de ratificación que debían enviarse a la sede de la UNESCO antes del 25 de noviembre.

    La Ministra de la Cultura y de Comunicaciones de Quebec, Line Beauchamp, estuvo en la ceremonia, junto con Pierre Curzi y Scott McIntyre, copresidentes de la Coalición para la Diversidad Cultural de Canadá.

    “El Gobierno de Canadá se había comprometido a ratificar la Convención antes de finalizar el año. Hoy, cumplimos con este compromiso. Canadá tenía que ratificar la Convención, que permitirá preservar las culturas y las identidades, pues éstas constituyen y enriquecen la humanidad entera, y transmitirlas a las generaciones futuras. Hago un llamamiento a todos los estados miembros de la UNESCO para que sigan el ejemplo de Canadá y ratifiquen la Convención”.

    La Ministra Frulla recordó el compromiso que había hecho inmediatamente después de la adopción de la Convención, hace apenas un mes, en París, durante la 33a Conferencia General de la UNESCO, de que Canadá sería el primero en ratificar la Convención, de preferencia antes de Navidad.

    “Tan pronto regresé, se inició el proceso de ratificación de la Convención por Canadá,” agregó la Sra Frulla. “Hoy podemos decir que la misión ha sido cumplida. Es un gran día para nuestros artistas, nuestra cultura, nuestras industrias culturales y para todo el país.”

    La Ministra Beauchamp felicitó al gobierno federal por cumplir con su compromiso de dar prioridad a la ratificación de la Convención, y señaló el compromiso de Quebec de seguir promoviendo la importancia de que la mayoría de países la ratifiquen lo antes posible.

    En nombre de la CDC de Canadá, Pierre Curzi también felicitó al gobierno por cumplir con su compromiso de dar prioridad a la ratificación, y agregó que su acción rápida “nos permite ser optimistas y pensar que podemos alcanzar esta meta en los próximos dos años.”

    Scott McIntyre recalcó el reto que sigue en pie para todos los que desean darle a la Convención de la UNESCO un verdadero peso jurídico-político: “Sabemos que se necesitan 30 ratificaciones para que la Convención entre en vigor, pero si no logramos 50 o 60 ratificaciones, no habremos cumplido con nuestro deber.”

    El proceso de ratificación en Canadá fue completado rápidamente, si bien tomando en cuenta que sus procesos exigen la aprobación del gabinete (un consejo de ministros) y no del Parlamento. Su pronta ratificación fue aún más impresionante dado el contexto político del país: pocos días después, el 29 de noviembre, el gobierno minoritario del Partido Liberal fue derrotado, provocando elecciones para el próximo 23 de enero.

    sábado, octubre 22, 2005

    ABRUMADOR VOTO A FAVOR DE LA ADOPCIÓN DE LA CONVENCIÓN DE LA UNESCO PARA LA DIVERSIDAD CULTURAL

    Octubre 21, 2005 —PARIS: las Coaliciones por la Diversidad Cultural compuestas por autores, artistas y profesionales de la cultura de 31 países celebraron hoy el contundente voto de mayoría con que los países miembros de la UNESCO adoptaron la Convención Internacional por la Diversidad Cultural, calificando la ocasión de “hito histórico en la lucha por el derecho de los países a tener políticas culturales propias”. Al mismo tiempo, instaron a los países que promovieron el acuerdo a dar inicio inmediato a una campaña orientada a lograr su pronta ratificación y entrada en vigor.

    El instrumento –denominado “Convención para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales”– fue aprobado por una mayoría de 148 votos a favor, 2 votos en contra y 4 abstenciones durante la plenaria de clausura de la 33ª Conferencia General de la UNESCO.

    Votaron en contra únicamente Estados Unidos e Israel. Australia, Honduras, Liberia y Nicaragua se abstuvieron.

    Las 31 Coaliciones por la Diversidad Cultural –integradas por escritores, compositores, directores, artistas esscénicos, visuales y audiovisuales así como por editoriales, productoras y distribuidoras independientes de cine, música y televisión- elogiaron el papel jugado por los países promotores de la idea que ha permitido alcanzar una convención que:

    Consagra en el derecho internacional el carácter distintivo de los bienes y servicios culturales en tanto que medios de transmisión de valores, identidades y significados;

    Reafirma con claridad el derecho de los países a darse políticas culturales que garanticen la diversidad de las expresiones culturales a nivel nacional;

    Integra disposiciones que comprometen a los países desarrollados a prestar apoyo a los países en vías de desarrollo que deseen fortalecer industrias culturales emergentes;

    Reivindica el principio de la no subordinación; es decir, que la Convención tenga en el derecho internacional un rango igual al de otros instrumentos internacionales, en especial los tratados de comercio.

    Compromete a los países a tomar en consideración lo dispuesto en la convención no sólo al suscribir acuerdos internacionales, sino también en la aplicación e interpretación de los instrumentos de los cuales sean signatarios; e

    Incorpora un mecanismo básico de solución de controversias, abriendo así las puertas a que a partir de ahora se empiece a reunir un conjunto de resoluciones sobre política cultural que permita influir sobre el tratamiento que se da al tema en los acuerdos comerciales.

    El abrumador voto a favor de la adopción demuestra que el derecho a las políticas culturales (contenidos nacionales mínimos, subsidios, franquicias tributarias, normas sobre propiedad extranjera, etc.) ha sido estimado prioritario por países del mundo entero. El motivo es claro: con muy pocas excepciones, los países requieren de políticas que permitan cautelar que la ciudadanía no pierda el acceso a su propia cultura. Un nivel adecuado de producción cultural nacional es requisito fundamental para que el intercambio de bienes y servicios culturales entre países sea un proceso equilibrado.

    En un momento en que las negociaciones comerciales someten a los países a fuertes presiones para renunciar a sus políticas culturales, adoptar la Convención de la UNESCO a la brevedad posible se hacía indispensable.

    Asimismo, las coaliciones destacaron el papel de los países miembros de la UNESCO, de su Secretariado y del Director General Koïchiro Matsuura en la elaboración del instrumento, y comprometieron el respaldo de las organizaciones de profesionales de la cultura de todo el mundo en el esfuerzo por lograr que la Convención se convierta en un auténtico pilar del ordenamiento jurídico internacional.

    El desafío que viene: La ratificación

    Junto con destacar el gran avance logrado con esta votación, las coaliciones hicieron hincapié en que la tarea no ha concluido sino que entra a una nueva etapa: la ratificación.

    Para que la convención entre en vigor, debe ser ratificada por un mínimo de 30 países. Para que además adquiera la gravitación jurídica y política que merece, se necesita un número aún mayor.

    Alcanzar el pleno potencial del nuevo instrumento requerirá que en los próximos dos a tres años éste sea ratificado por unos 50 a 60 países de todo el orbe: África, Asia/Oceanía, las Américas y Europa.

    Las coaliciones, que durante seis años han venido trabajando arduamente para generar un apoyo internacional amplio a la idea de adoptar una Convención Internacional por la Diversidad Cultural, exhortaron a los países que apoyaron la idea hasta su adopción a abocarse de inmediato a una campaña concertada en pro de su ratificación. En su llamado destacaron que ello se advierte claramente indispensable en vista de la fuerte oposición manifestada por Estados Unidos durante todo el proceso; postura que hoy sin duda se canalizará a través de fuertes presiones a los demás países para que se resten a la ratificación.

    Las coaliciones se comprometieron a instar a los gobiernos de sus respectivos países a ratificar de forma urgente la convención y a seguir movilizados en la construcción de un respaldo internacional amplio hacia el derecho soberano de todos los países de tener sus propias políticas culturales.